ODA AL MARQUÉS DE SÁENZ
PATERSON
Adriano Corrales
Guillermo
Saénz Paterson es un poeta pródigo y prolífico. Tiene más de cinco libros de
poesía a su haber y se apresta a publicar uno más. Igual mantiene cuatro
novelas inéditas. Sin embargo, el canon de la poesía costarricense y su
oficiante desparpajo lo mantiene invisibilizado. Afortunadamente, hay quiénes
lo siguen recordando y otros, como este servidor, que lo estamos
redescubriendo.
Y
de repente está bueno que sea así: un poeta demoníaco y angélico, casi maldito,
caído al margen de la literatura nacional, es, de muchas maneras, un verdadero
poeta. Porque no se ha entregado a la egolatría de la vitrina y el bolsillo,
sino que se ha encerrado en el castillo de naipes de sus visiones y de su
poética, a esperar que el tiempo sea propicio. Y parece que ahora lo es...
Leer
en los tiempos que corren la Oda al
Marqués de Sade es un ejercicio necesario para quienes creen que la poesía
debe ser inmaculada y con el rubor de un suave maquillaje, para ser leída en
salas de estereofonía con aire acondicionado. Pero, especialmente para los
jóvenes que se inician en la ardua tarea del verbo, muchos de ellos
desconocedores de los avatares de la lírica costarricense. Grito desgarrado que
recupera para sí la condena del Marqués, esta oda de canto surrealista y
melodía romántica, es un ejemplo esclarecedor de la poesía de Saénz Paterson.
