DESDE CHILE
NADA DE LO DICHO AQUÍ ES REAL
ENRIQUE DE SANTIAGO –Pintor-
El Océano de pureza me dijo: “No alcanzarás tu deseo
sin pagar por ello: en ti se halla una perla preciosa, rompe la concha”.
Rumi Diwan
Comencé con la aventura de pintar, un lejano día
a principio de los años 80. En aquel entonces desconocía lo que era el
Surrealismo, pero ya mi pintura contenía las emociones provenientes del
automatismo que me surtía del imaginario de lo desconocido. En mí habitaba sólo
el deseo de manchar para así ir reconociéndome en este oportuno derrotero que
se apareció en mí transitar, con el tiempo me fui dando cuenta que ese camino
me llevaría a adentrarme para siempre en lo abscóndito. Optar por otra vía, ya
a estas alturas sería impensado, pues la fascinación que produce el embrujo de
ser nauta de lo maravilloso, ejerce en el espíritu, una acción que induce más a
adentrarse que a un retirarse de esta forma de vida.
En aquellos años entre el humo de las barricadas
bajo los extremos tiempos de la dictadura, la universidad y mi atril, se fueron
sucediendo los primeros trazos que me indicaban que lo mío era explorar la
vastedad del inconsciente. No había aún lecturas sobre Breton, ni Lautréamont,
sólo surgían instintivamente las formas inesperadas que cada día dialogaban con
mis asombrados ojos, pues quizás la metáfora venía en mi adn, producto de la
herencia de mis abuelos nacidos en las zonas del chamanismo illapelino, gente
ligada a la tierra que desde su toponimia nos narra además la historia alfarera
de esta región (1)
