lunes, 18 de febrero de 2019

BABELIA - 36



BABELIA...

Puerta de los relatos únicos y diversos



(Barranquillo - Tin Rodas)



CONTENIDO:

-“Un vallenato” -Relato y canción- (Abelardo Benjumea H.)

-“Poemas de Luis Gustavo De Los Ríos”
(Leídos por Germán González V.)

-“Summertime” -Canción- (Janis Joplin)

-“Línea de los videntes” -Poemas-  (Juanamaría Echeverri)

-“Canciones y caballos” / Tercera parte / (León Darío Gil R.)

-“Tu rica boca”  (Sonora Matancera – Carlos Argentino)

-“Tentaciones del Quijote” -Reseña literaria- (Jairo Hernán Uribe M.)



 ADENDA (al final del blog):


MANIZALADOS -Fragmento-

(Novela de Manuel Fernando -‘El flaco’- Jiménez - 2018)


ESCUCHE NUESTRO PROGRAMA COMPLETO:




DESPEDIDA

                                                         
  (Colibrí - Tin Rodas)


Tejimos esta BABELIA

En la locución:
JUANAMARÍA ECHEVERRI ESCOBAR  y
ABELARDO BENJUMEA HINCAPIÉ.

En el libreto:
LEÓN DARÍO GIL RAMÍREZ.

En la edición y dirección:
JAIRO HERNÁN URIBE MÁRQUEZ.

Agradecemos a ustedes,
babeliantes cómplices,
por su generosa audiencia. 

La BABELIA se disuelve hoy.
Hasta otra voz y otra vez.


Hasta otra…¡BABELIA!


ADENDA


MANIZALADOS

Manuel Fernando -El flaco- Jiménez





CAPÍTULO 5

De falso obrero a falso profeta

—Ya no necesita los zancos —me dijo Chavarriagas en la siguiente sesión, señalando una silla Rimax—, siéntese y cuénteme por qué se metió de obrero en la fábrica de textiles.

De inmediato recordé la tarde en que Bernardo, cuyo respeto me gané en el Club Manizales, me llamó confidencialmente y me dijo que Eduardo no tenía madera para las grandes luchas que se avecinaban, pero que yo sí era un hombre de verdad, templado en el calor de la lucha, como se templa el acero.

Me dijo que el Partido Maoísta me necesitaba para luchar por una Colombia próspera como la República Popular China, donde los obreros eran dueños de las fábricas, los campesinos levantaban papayas maduras con la mano izquierda y los niños iban a la escuela y tomaban leche todos los días. ¿Pero cómo podía ayudar yo en ese plan?

Le dije que mi sueño era escribir libros revolucionarios, como lo hicieron los nadaístas en la década del 60, pero me respondió que la literatura era cosa de pequeñoburgueses como Eduardo, que de nada servían los textos atrevidos y las irreverencias sociales, que los maoístas teníamos que hacer una cagada que inmortalizara nuestro nombre. Me propuso tomarnos La Única, la niña mimada de los burgueses manizaleños, donde su papá acabó los pulmones después de 20 años de trabajo insano. Le dije que estaba dispuesto a seguirlo.